lunes, 22 de enero de 2007

¡De cómo conocí el Bar Marinieri!



6:30pm, una tarde-noche entre semana, a esa hora en la que todo el mundo pasa por San José, de vuelta de sus trabajos u otros . Caminaba por sus caóticas calles alrededor de miles de hormiguitas. La gente desesperada, intentaba llegar a su destino, zigazagueando a través de las destrozadas y angostas aceras josefinas, desafiando al tráfico, la noche y a los temerosos chapulines que según ellos "pululan por ciudad". La carterita y el bolso bien agarrado, la vista atenta para todo lado, desconfiando de todo y de todos, las hormiguitas caóticas, intentaban esta vez cruzar la avenida segunda.

Pues en el paso peatonal que va del Antiguo Banco Anglo, hasta el Teatro Nacional, (donde ahora canta un pajarito para aquellos ciegos que intentan jugarse la vida en una ciudad agresiva) esperábamos que el semáforo se pusiera en rojo. Miles de seres, en serio, exagerado, esperando de un lado y del otro, todos alerta para poder iniciar la carrera a través de la Avenida Segunda, a en cuanto el semáforo nos diera la señal.

Típico, todos los carros quedaron atravesados en la zona peatonal, y otra vez más, los peatones tuvimos que zigzaguear entre motores histéricos de presas y humo. Más CO2, ruido, obstáculos para los caminantes. El COLMO, (más bien típico), llegando a la acera del Teatro Nacional, había un taxi descaradamente parqueado en la zona de paso para los transeúntes. La gente tenía que apiñarse en un estrecho dudoso, en una especie de embudo del infierno. Todo esto porque los taxistas estaban tomando aire fresco mientras les caía algún cliente. Indignada le dije a uno de los taxistas:

-¿No se da cuenta que este es un paso peatonal?

Mal día para el taxista y sus amigotes, porque me empezaron a gritar y a gritar malacrianzas, como si lo hubiera agredido de arma blanca. Pues nada más le repetí que estaba parqueado en zona peatonal, y que estaba incomodándo a la gente. Bruto, pachuco como el solo, se enfureció nuevamente, repito: mala noche, mala cogida por lo menos.

Les voy a confesar que soy super sapa, y llamé a la policía de tránsito para por lo menos poner la denuncia, si bien sabía que nada iba a pasar. Pero Colerón de colerones. Tuve que volver a pasar por ahí, esta vez acompañada por un amigo. El hijueputa del taxista(su madre ha de haber sido muy simpática) seguía ahí, parqueado, con sus mafiosos amigos, y esta vez le volví a repetir, pero con ironía y altanería:

- ¿Sabía que esa es zona peatonal?, ¿No se da cuenta que esa es la zona de los peatones?, ¿No hay mas espacio en la ciudad para parquerse?, ¡No ve que ahí atrás hay espacio y no incomoda a nadie!

El gordo panzón taxista se le salieron los ojos de que lo enfrentara de nuevo y empezó a despotricar, ya no me acuerdo ni que barbaridades. Pues le respondí:

-!!!Espérese, que ahorita llega la policía de tránsito!!!!, sabe, porque usted está mal parqueado!, va a ver que rico, yo llamé a la policía de tránsito, ahorita vienen, lo van a multar y ojalá le quiten el carro.(los transeúntes ticos, siempre tan reservados, tan domesticados, nada más miraban con curiosidad el incidente) No recuerdo si para terminar la frase habré soltado alguna palabrota, que porsupuesto no voy a repetir para no complacer a los que adoran las palabrotas. El panzón ese, seguía sacando su verborrea estomacal, y yo ya tenía la sangre por las venas, la adrenalina a tope, y mi amigo que iba conmigo, no entendía porqué de repente me estaba peleando con un taxista de esa manera.







Llena de euforia, esquina nor-este del edificio de Hacienda, (antiguo Anglo), seguimos caminando rumbo sur, cuando me acordé que había un bar que había visto, pero nunca me había atrevido a entrar. El Bar Marinieri. Le dije a mi amigo que fuéramos a conocer, y entramos a otro mundo. Un mundo oscuro, en un edificio antiguo, esquinero, 100mts sur del Teatro Nacional. Un antiguo bar, que hace un año retomó un gringo para administrarlo y darle un nuevo aire. Este es un Bar solo para roqueros, o rockeras, o como putas se diga. Nos sentamos en una mesita redonda alta, con bancas, nos pedimos unas frías mientras nos olvidábamos poco a poco del incidente con el maldito taxista(después quieren que uno no los critique).

En una pantalla gigante estaba Led Zepelin, tocando Stairway to heaven, buenazo(eso si deberían mejorar los parlantes), y así, nos fuimos metiendo en el ambiente del bar, donde el rock de los 60´70´estaba en pleno furor. Otras noches volví a entrar, y comprobé que era puro rock, pero lo varían: puede ser 60´70´80´90´.



El edificio está buenazo, es todo viejo, piso de cerámica, el bar tiene bastante personalidad y línea definida, cosa extraña hoy en día. Y por lo visto tiene una clientela fija, que gusta de la música, del ambiente y del lugar en general. La decoración es una mezcla de Che guevara, Janis Joplin, calaveras rockeras, beatles, y otros símbolos de ese clan. El color predilecto: el negro.


Un bar más, pero no es cualquiera. Como ese deberían haber mil más en el centro de chepe, con una línea musical definida, y con aspecto de bar. No es un bar fresa, "gracias a Dios" sino que sus asiduos podrían catalogarse en infinitamente diversos(osea no es una bar universitario, donde solo van universitarios), o un bar de rocos, sino que van rocos, jóvenes, trabajadores, etc.

Otra cosa maravillosa. Es un bar céntrico, con una ubicación espectacular. La puerta esquinera, va a dar a la Avenida 4, por donde va a pasar el Boulevard que están construyendo en lo que va del proyecto San José Posible. Espero que por lo mismo no lo quiten(pues me imagino que ese sector se va a encarecer exageradamente la propiedad, como todo en este país). Desde una mesa se ven pasar cientos de personas que se dirigen hacia sus paradas de buses, como hormiguitas, viendo en cada pasante su divertido carácter, sus preocupaciones, gestos y demás detalles. Afuera se ve mucha vida, mientras adentro, al ritmo de alguna pieza de rock pesado, pareciera hacernos desaparecer del mundo, o la sensación de haber entrado en otra dimensión. Otro rincón interesante del chepe posible. Lugar donde me olvidé casi por completo del pobre taxista, que al fin y al cabo estaba haciendo sus pesos pa´comersshh.


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen lugar... buena recomendacion en serio!

Guido Chaves Diaz!

Federico dijo...

jaja buena historia. esta bien decirle eso al taxista, yo como peatón me enfuresco igualmente cuando los conductores irrespetan nuestro espacio.

Esta bonito el blog ;)

julia dijo...

Buenas fotos!