martes, 30 de enero de 2007

¡¡¡De como conocí a un fotógrafo de la TEJA!!!



8:00- 8:30pm. Ayer por la noche hubo un incendio por mi choza, allá por la Estación del Pacífico. Fué muy loco porque más o menos 20-30 minutos antes del incendio pasé por el frente del lugar que se incendió(una casa abandonada), y recuerdo haber visto a alguien entrar en una de sus puertezuchas caídas. Nada sospechoso, más bien algo regular, porque en el centro de San José, abundan las casas y terrenos abandonados, o dejados a morir. Los que aprovechan de estos intersticios, son los habitantes de las calles, los dueños de la noche y del día, los llamados Indigentes. Gentes que para la gran masa son indigentes, indigestos, indignantes, gentes sin dignidad, mendigos, y sin casa, indeseables e indestructibles.
Ya de vuelta, volvía en mi bicicleta, por una calle cercana a la Clínica Bíblica. Esta vez los trasvestis, no estaban. Pero sonaban y se escuchaban como gritos desesperados las sirenas de los bomberos y policías por toda la ciudad. Los carros eran desviados hacia la calle trasera de la Clínica Bíblica. Una pareja que iba en un carro me dijo con pavor en el rostro y con el sentido de la sobrevivencia más desarrollado, de que algo estaba por explotar!! Ante semejante explicación, mi sentido de sobrevivencia se encendió y eché a andar con mi bicicleta entre carros desesperados, como si huyéramos de la explosión de un volcán, de una inmensa grieta que se abría en la tierra, de un meteorito que estaba por caer justo cerca del MOPT(será terrorismo por el estado de las calles), en todo caso la huída parecía ser el resultado del anuncio del fin del mundo. Sentí cierto espanto y terror, con una mezcla de atracción malévola. El fin del mundo estaba justamente por mi barrio!!! Nos desviaron hasta llegar al Parque de la Estación del Pacífico. Ahí habían más policías cerrando calles. Y mientras me escabullía entre los motores desaforados, en mi vieja bicicleta, atravesé el Parque guiada por los voyeurs de tragedias, una manada de chiquillos en bicicleta, a pie, corriendo, mujeres, niños y jóvenes que venían de la zona de Cristo Rey, a ver el espectáculo en vivo y en directo.

En la esquina este de la Estación del Pacífico, frente a la Citroen, estaban los bomberos, y los mirones de tragedias. Y por supuesto ahí estaba yo. No se si será la conversación que tuve con un amigo de que sería interesante ser periodista(algún día, medio vacilando), que me detuve a mirar las llamaradas y humarascales(esperando siempre la explosión), a mirar el movimiento barrial que había generado el suceso, y rápidamente salí con mi bicicleta a buscar la cámara de fotos que estaba en mi apartamento. 5minutos después volví, y ya las grandes llamaradas las habían extinguido.
Los bebedores del Bar el Ferroviario se les habían bajado las birras, y se habían unido a la platea sol, y las primeras cámaras de los periodistas caza-tragedias,Repretel-Canal 7-Canal 42, estaban pensando desde donde enfocarían sus tomas y a quién tomarían como testigo para darle a la noticia un poco más de emoción y veracidad. Los bomberos(héroes del verano) con sus grúas, mangueras, cascos y trajes de astronautas, desafiaban el fuego, como lo desearan tantos niños en su infancia, al soñar que cuando fueran grandes serían BOMBEROS. Al menos estos señores y señoras hicieron su sueño realidad.
La gente se atrevía a acercarse cada vez más a la zona del incendio, y la tribuna estaba montada, observando desde las aceras, lo que muchas veces ven aburridamente desde la televisión de sus casas. Esta vez el suceso estaba cerca de ellos, acechándolos, la realidad estaba ahí, con bomberos de verdad y un humarascal insoportable.
Una vez que ya estaba cerca de los bomberos, cerca de las manguerotas que atravesaban las calles, de los camiones, de la acción, mi sentido periodístico me dijo que tenía que captar al menos alguna llamarada. Pero lo más interesante al fin y al cabo fué observar a los demás periodistas haciendo su TRABAJO, con lapiceros y libretas en mano, cámaras apuntando con sus potentes luces, grabadoras, fotógrafos, y demás personajes rastreros de desastres. No fué seguramente una nota muy interesante, pues no hubieron heridos ni muertos, pero el elemento fuego tiene su propio poder para atraer la atención y atemorizar a cualquiera y ser noticia, más en estas épocas del año.

Mientras tomaba algunas fotos, me empezaba a sentir como periodista pues se siente un empoderamiento para acercarse a las zonas peligrosas, el fuego, el lugar de los hechos, la zona de acción de los bomberos. Nadie me preguntó nada, nadie me prohibió nada, mi camarita fué el gafete que me dejó ser periodista de sucesos por una noche.

Les tomé fotos al público, que felices de ser fotografiados me preguntaban si iban a salir en la EXTRA. Lastimosamente les dije que no, que podían ir a internet y buscar la página de San José posible. Ahí me di cuenta, que importante es en el imaginario de esa gente, el periódico la Extra, pues lo que sale ahí, existe. Y ellos querían existir.
En otro momento mientras me agachaba y trataba de enfocar lo que quedaba de la tragedia haciendo malabarismos y contorsiones(como buena periodista), otro fotógrafo que estaba a la par mía, con una camarita pequeña me preguntó ¿De cuál medio venía?. Pues segura le afirmé que venía de Canal 15(invento mío, y fue lo primero que se me ocurrió). Él, seguro y orgulloso de su quehacer y como colega, me dijo, yo soy de la TEJA.

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que buena anécdota la que nos traes hoy que es ciertamente algo novedoso.
Sin embargo pudiste resaltar que en los ultimos meses los incendios en el centro de San Jose son cosa comun, por que abundan los edificios con 25 o más años de abandono, con este me parece que ya son 3 o cuatro los incencios que ocurren en el centro de San Jose en los ultimos 6 meses...

MizEllie dijo...

Hola de sus amigos en los estados unidos! Soy de los estados, pero mi esposo es tico (de Ciudad Quesada). We enjoy your blog!

maluigi dijo...

Hola gracias,
seguiremos contando cosas por ahi
hasta pronto