Para seguir con la onda cafeteando, les voy a enseñar un café que se ha instalado en el centro hace ya más de dos años. Es café Valandra. Este café ubicado en la esquina oeste de la Alianza Francesa en San José, es el proyecto de 2 francesas aventureras que decidieron invertir en el mismísimo centro de la ciudad.
Les pregunté,¿Porqué invertir en el centro? Y entre otras razones dicen ser urbanas de corazón y a pesar de que recorrieron muchos locales por Escazú, Curridabat, San Pedro, no se imaginaron el negocio, ni a ellas mismas en medio de un centro comercial aburrido y homogéneo.
Son los barrios donde se instaló la clase política, económica y cultural que se afianzó con la economía cafetalera. Estos barrios hoy no son lo que en algún momento fueron, pues la mayoría de sus habitantes se desplazaron a otras zonas, abandonando el centro. Aunque seguramente los propietarios conservaron sus terrenos del centro, estos hoy cumplen otras funciones siendo restaurados, renovados y convertidos en hoteles, restaurantes, oficinas, escuelas de idiomas, centros culturales, entre otras cosas.
Para ellas es importante estar en el centro, donde suceden cosas, donde la gente camina, buscando un lugarcito donde refugiarse, ya sea de la lluvia o del esmog. La ubicación de Café Valandra se podría decir, forma parte de un circuito cultural, una especie de triángulo chepecino de la cultura, (uno no sabe si se encuentra o se pierde).
Lugares de importancia como el Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional, la Alianza Francesa, Dardo, Teorética, Galería Otoya, Centro Cultural Amón, El Centro de Cine, o la cercanía de oficinas e instituciones de peso como el INS, Ministerio de Relaciones Interiores, MADC, entre otras, o de la empresa, como hoteles, bancos, oficinas diversas.
En fin, viendo todo este contexto, Valerie y Alexandra decidieron invertir en lo que llaman el 1er café minimalista de San José. Escogieron una casona antigua esquinera(donde estaba Radio Shack y antes casa de algún ministro de guerra), que remodelaron a su manera, y le dieron un ambiente muy relajado en intimista en medio del trafico y de la locura de afuera. Venden alguna comida francesa, y cosas ligeras como sandwichs, quiche, entre otros.
Al parecer, los sandwichs y el café son los dos productos más piropeados por sus clientes.
Un lugar que lo saque a uno de lo mundano, sin salirse del todo, pues desde sus grandes ventanales, queda evidenciado que se está dentro de la ciudad, con sus transeúntes, luces y sonidos. Aún así ubicado en una calle muy transitada por automóviles y autos adentro no se siente el ruido!!!
