Sobre buses, esperas y otros demonios
Recuerdo una tarde noche, hace unos meses. Estaba esperando la periferica por el Paseo Colón en una de esas tardes de invierno tropical, es decir, una tarde muy lluviosa. Serían las 6-7 de la noche. Llovía. Tenía que llegar a Guadalupe. Les juro que tal vez esa fue una de las esperas más atormentadas de mi vida. La gente en la parada se iba, llegaba nueva gente, tomaban sus buses, y yo esperaba y esperaba!!. El colmo de la exageración o exasperación. Habré esperado alrededor de 40-50minutos talvez una hora. Llovía, la humedad ambiente era triste, o tal vez era yo la que estaba triste, pero me agarró una rabia, incontenible, indescriptible,(tenía que llegar a cierta hora a Guadalupe), y a la tica, llegaría tarde. Miraba con odio y desprecio a los que pasaban indiferentes en sus automóviles, desde su seguridad, al abrigo de la intemperie.
Pedía la hora a los que esperaban, me desesperaba, miraba si estaba por llegar el maldito autobús. Y nada. Con mi paraguas abierto, de la desesperación, inevitablemente me brotó del alma, una impotencia, y empecé a sollozar, por no decir lloriquear, pero si, lloré porque me sentía atada a la decisión y predisposición de los malditos autobuseros, al pésimo servicio que ofrecen, a vivir en esta sociedad desigual e individualista que me hacía esperar casi una hora bajo la lluvia, pudiendo haber estado en un sillón abrigada, en mi casita viendo la película que cambiaría mi vida o leyendo el libro que me revelaría el fin del mundo.
Ni mierda, los odio, y los seguiré odiando a todos los malditos autobuseros y encargados del transporte público, que no se mueven para ofrecernos un servicio bueno, dinámico, eficaz.
Esa no fue ni la primera, ni la púltima vez que esperé largos minutos, como una imbécil, a merced de la bendita colectividad mal organizada.
Y diariamente se ven en las calles y aceras de chepe, cómo los malditos, sinvergüenzas autobuseros se burlan de la gente, con las largas y eternas filas, con las esperas en aceras rotas y oscuras.
Definitivamente y ojalá en el Proyecto San José Posible se pongan a dialogar en serio con esa red de mafiosos y aprovechadores de las vidas ajenas que son los transportistas, porque con el negocito concesionado de sus rutas, están jugando con cada uno de nosotros.
Por dicha, como he mencionado antes, me fui a vivir al centro de Chepe, y “Gracias a Dios” ya no tengo que verles la cara a esa zarta de malparidos, que tantas horas me han robado en la vida, que unido a las presas horrorosas de esta ciudad. Deberían hacer una defensoría del tiempo perdido, por todas las horas inútiles que nos roban en cada fila, en cada espera.
Que el transporte sea eficiente, que las paradas sean organizadas.
Es que da vergüenza, ver las paraduchas de este país.
Los Sancarleños me sorprendieron, cuando conocí la estación de buses que organizaron, con centro comercial incluido. Será un negocio y lo que putas quieran, pero en un solo lugar salen todos los buses y rutas necesarias, con ventas organizadas, baños públicos organizados, bancas de espera…no veo cuál es el broncón que se hacen aquí en Chepe.
Mae, copien lo bueno. Hagan estaciones de buses por regiones, o según los destinos. Estación de buses del Pacífico. Los Caribeños hace rato que se organizaron. Boten esa mierda de la Coca Cola, hagan una estación seria… Que el negocio de por si ya está montado, así que devuélvannos con un poco de mejoras que el tiempo perdido ya no volverá más.
Pedía la hora a los que esperaban, me desesperaba, miraba si estaba por llegar el maldito autobús. Y nada. Con mi paraguas abierto, de la desesperación, inevitablemente me brotó del alma, una impotencia, y empecé a sollozar, por no decir lloriquear, pero si, lloré porque me sentía atada a la decisión y predisposición de los malditos autobuseros, al pésimo servicio que ofrecen, a vivir en esta sociedad desigual e individualista que me hacía esperar casi una hora bajo la lluvia, pudiendo haber estado en un sillón abrigada, en mi casita viendo la película que cambiaría mi vida o leyendo el libro que me revelaría el fin del mundo.
Ni mierda, los odio, y los seguiré odiando a todos los malditos autobuseros y encargados del transporte público, que no se mueven para ofrecernos un servicio bueno, dinámico, eficaz.
Esa no fue ni la primera, ni la púltima vez que esperé largos minutos, como una imbécil, a merced de la bendita colectividad mal organizada.
Y diariamente se ven en las calles y aceras de chepe, cómo los malditos, sinvergüenzas autobuseros se burlan de la gente, con las largas y eternas filas, con las esperas en aceras rotas y oscuras.
Definitivamente y ojalá en el Proyecto San José Posible se pongan a dialogar en serio con esa red de mafiosos y aprovechadores de las vidas ajenas que son los transportistas, porque con el negocito concesionado de sus rutas, están jugando con cada uno de nosotros.
Por dicha, como he mencionado antes, me fui a vivir al centro de Chepe, y “Gracias a Dios” ya no tengo que verles la cara a esa zarta de malparidos, que tantas horas me han robado en la vida, que unido a las presas horrorosas de esta ciudad. Deberían hacer una defensoría del tiempo perdido, por todas las horas inútiles que nos roban en cada fila, en cada espera.
Que el transporte sea eficiente, que las paradas sean organizadas.
Es que da vergüenza, ver las paraduchas de este país.
Los Sancarleños me sorprendieron, cuando conocí la estación de buses que organizaron, con centro comercial incluido. Será un negocio y lo que putas quieran, pero en un solo lugar salen todos los buses y rutas necesarias, con ventas organizadas, baños públicos organizados, bancas de espera…no veo cuál es el broncón que se hacen aquí en Chepe.
Mae, copien lo bueno. Hagan estaciones de buses por regiones, o según los destinos. Estación de buses del Pacífico. Los Caribeños hace rato que se organizaron. Boten esa mierda de la Coca Cola, hagan una estación seria… Que el negocio de por si ya está montado, así que devuélvannos con un poco de mejoras que el tiempo perdido ya no volverá más.
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Chepe, Autobuses, transporte público, San José, espera, impotencia
